27 mar. 2010

Ecos en la prensa

Revista Ñ - 20/032010

/Desarmar un texto

En un encuentro sobre "metaficción" se explorarán las posibilidades y límites de llevar lo real al mundo ficcional.
Por: Ana Prieto


Ante el lienzo, Velázquez pinta a la infanta, pinta a las meninas y se pinta a sí mismo pintando el lienzo. "Nuestras nadas poco difieren" escribe Borges en Fervor de Buenos Aires; "es trivial y fortuita la circunstancia de que seas tú el lector de estos ejercicios, y yo su redactor". Woody Allen mira de pronto a cámara y dice en un suspiro: "Si tan sólo la vida fuese así", recordándonos que lo que estamos viendo es una película dirigida por él, llamada Annie Hall. Son apenas tres ejemplos del vasto y complejo territorio de la metaficción, cuya definición básica –aunque no total– refiere al proceso por el cual una obra se vuelve consciente de sí misma y de los procedimientos de su propia creación.
"El concepto de metaficción es uno de los más atractivos en la teoría literaria contemporánea", dice la profesora Josefina Delgado. "Si bien ya se lo encuentra en las literaturas antiguas como 'relato enmarcado' (el mejor ejemplo es Las mil y una noches), irrumpe en la narrativa moderna con el Quijote y actualmente es uno de los procedimientos más usados para poner a prueba los límites entre realidad y ficción". El equipo de Semiótica del Discurso y el Centro de Letras Hispanoamericanas (Celehis) de la Universidad de Mar del Plata, junto a la Subsecretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, presidida por Delgado, organizan el II Seminario Internacional sobre Metaficción en el Ambito Hispánico, que se realizará el 26 de marzo en la biblioteca Güiraldes. El encuentro reunirá a los miembros de la Red Internacional de Investigación sobre Metaficción Hispánica; un grupo conformado en España en 2009 a partir de la convocatoria de Antonio Jesús Gil González, titular de Teoría de la literatura y Literatura comparada de la Universidad de Santiago de Compostela. "El objetivo de la Red es dar forma institucional y académica a diferentes grupos de investigación interesados en la autorreferencialidad literaria e interartística, y darle una cierta presencia a su dimensión hispánica, ya que hasta ahora el terreno disciplinar de juego había sido especialmente el de la teoría y la crítica anglosajona posmodernista", cuenta Gil González. "El encuentro de Buenos Aires ratifica la proyección trasatlántica de la Red y su voluntad de acortar las distancias entre el estudio de la literatura en español desde cualquiera de sus orillas."
El Seminario lleva por nombre "La galaxia metaficcional: provocaciones teóricas y desafíos críticos". "Si repasamos los títulos y contenidos de las mesas del encuentro, se transparentan las modalidades meta de los discursos contemporáneos", explica Laura Scarano, directora del Celehis. "Son muchas las cuestiones a debatir, así que quisimos imprimirle al workshop una dinámica de exposición y debate, en base a dudas que persisten en todas las líneas teóricas. De ahí ese título general pero provocativo".
Scarano espera que el encuentro actualice una discusión que el hispanismo consideró agotada en los 80, y que polemice con categorizaciones tradicionales, como las referidas a los géneros; si hace 30 años el foco estuvo puesto en la narrativa, el interés más reciente se amplió a la poesía, la plástica, los géneros audiovisuales y cada vez más a los multimediales.
Ante la avalancha de nuevos formatos creativos, podría pensarse que un concepto total de metaficción entraría en conflicto con las especificidades propias de cada creación. "No creo que una definición consensuada de metaficción sea incompatible con su realización en distintos formatos", dice Marta Álvarez, de la Universidad de San Gallen, Suiza. "Es tarea de cada investigador analizar los medios específicos de los que se sirve la expresión artística que estudia, para conseguir la trasgresión y puesta en evidencia de los niveles comunicativos que supone la metaficción". Los procesos metaficcionales no sólo dan cuenta de las estructuras fundamentales de la ficción; también exploran las posibilidades y límites de ficcionalizar lo real. En ese sentido, las tecnologías de la comunicación y la información complejizan enormemente el campo. "No sólo eso sino que contribuyen de forma exponencial a su divulgación", comenta Gil González. "Los nuevos medios y la cibercultura constituyen un horizonte de prácticas culturales en el que necesariamente germinarán nuevas formas de autoconsciencia y reflexividad". En esta línea, el autor español Germán Sierra sostiene que el modelo de metanarrativa del siglo XXI será el videojuego y ya no los juegos de palabras, que en el siglo XX nos legaron los modernistas. Y no se priva de jugar con ellas para bautizar a ese nuevo tipo de narrador: el ciborgiano. El campo literario podría así dejar de ser el ámbito de las referencias metaliterarias e intertextuales para dar paso a las "narrativas audovisuales y los simulacros mediáticos y virtuales construidos mediante su concurso". Para Gil González, "las metaficciones del futuro estarán tal vez más próximas a The Matrix o eXisTenZ que a Cervantes, Borges o Cortázar".

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